La luz

La luz
31 de marzo de 2022 Comentarios desactivados en La luz Escuela on line escribeafer

Perogrullo insiste: Fotografíar es captar la luz. Por eso una y otra vez tenemos que volver a hablar de ella. Y no será la última… –amenazamos…– No trataremos en este capítulo técnicas de iluminación –que se verán más adelante– ni la manera de medirla –que ya se explicó–. Trataremos de desarrollar la capacidad para observar cómo incide sobre las escenas que queremos fotografiar y cómo podemos jugar con ella en nuestras composiciones para lograr los resultados deseados.

La luz puede aprovecharse para ambientar, atraer la atención hacia alguna zona, modificar las formas o para reproducir la textura.

Un mismo sujeto o un mismo lugar se ven de maneras muy diferentes según reciba un tipo de luz u otro. Cuando trabajamos con luz controlada podremos elegir sus propiedades. Pero si trabajamos con luz natural debemos observar y comprobar de qué manera afecta a la escena. Si no podemos elegir o cambiarla, tendremos que intentar sacar el mejor partido de lo que tengamos delante.

Esto implica que no siemre podremos tomar la foto que teníamos en mente, sino que, para lograr los mejores resultados, ésta deberá adaptarse a la luz disponible.

Tenemos que tener mucho cuidado con el sol durante las horas centrales del día. Produce una luz demasiado dura que aplana los objetos y produce sombras profundas que pueden estropear nuestra toma. Además, dado que la fotografía sólo tiene dos dimensiones, las sombras se verán en la imagen final como si fuesen un objeto más.

Las sombras se comportan en la imagen como un objeto más, por eso hay que componer pensando en ellas. © FG

Por eso, cuando encontremos una luz dura, evitaremos fotografiar escenas complicadas –con muchos elementos–. Al contrario, buscaremos motivos sencillos en los que la sombra pueda potenciar el mensaje y formar parte de él. Si la luz es suave, esta multitud de elementos logrará que aparezcan más redondeados y se aprecie mejor su volumen. Las sombras poco definidas no se convertirán en un elemento añadido a la escena.

Hay que tener muy en cuenta la hora del día, el mes del año, las condiciones climáticas e incluso la latitud del lugar, porque influyen decisivamente en la cantidad y calidad de luz.

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