Filtros para fotografía

Filtros para fotografía
9 de septiembre de 2021 Comentarios desactivados en Filtros para fotografía Escuela on line escribeafer

Los filtros para fotografía son cristales o gelatinas que se anteponen al objetivo para filtrar determinadas radiaciones de luz. Resultan de gran utilidad cuando se utiliza película fotográfica porque permiten corregir las peculiaridades de algunos tipos de soporte –como la temperatura de color o las radiaciones ultra violeta– o crear efectos en en el negativo sin necesidad de retoque posterior.

En fotografía digital, sin embargo, la utilización de filtros se reduce mucho. Primero, porque los filtros correctores de temperatura de color se aplican de manera digital en la opción «balance de blancos» de todas las cámaras actuales. Además, porque la mayoría de efectos que producen muchos de los filtros se pueden lograr en post producción sin necesidad de distorsionar la toma original.

Filtro Ultravioleta

Mención aparte requiere el polémico filtro ultravioleta. En la Web se pueden encontrar cientos de comentarios tanto a favor como en contra del uso de este filtro por lo que vamos a intentar aclarar un poco las dudas.

Filtro ultravioleta. © Hama

Cuando utilizamos película fotográfica este filtro resulta imprescindible porque la mayoría de las películas son sensibles a los rayos ultravioleta y, por lo tanto, de no usarlo la imagen se vería afectada. Como consecuencia, se impuso la costumbre de añadir a todos los objetivos este filtro desde el mismo momento de la compra del equipo. Este hábito se heredó a la fotografía digital de tal manera que muchos vendedores utilizan como argumento para satisfacer al cliente el regalo de este cristal. O, peor aún, para aumentar su facturación, recomiendan añadir uno de buena calidad en el lote.

Debes saber que los sensores de todas las cámaras digitales actuales vienen provistos de protector UV por lo que resultaría redundante añadirlo delante del objetivo. Da igual la situación: nieve, mar… siempre contamos con esa protección.

Los partidarios de añadir el filtro argumentan que de esta manera protegemos el objetivo contra golpes, arañazos, salpicaduras, etc. Sin embargo, los objetivos que se fabrican hoy en día incorporan en su lente frontal recubrimientos y tratamientos que protegen más y mejor que un filtro UV. No obstante, en situaciones extremas, tales como incesante salpicado de granizo, polvo, barro, chispas, etc. y siempre que exista un riesgo real, podría ser conveniente añadir protección extra al objetivo.

Hay quien piensa que el uso de este filtro resulta inocuo. Nada más lejos de la realidad. Este filtro puede producir alteraciones en la luz que provoquen pérdidas de nitidez, contraste, deformaciones, flare y otros efectos que pueden estropear la foto debido al rebote producido por los rayos de luz que se quedan entre filtro y objetivo.

Estos problemas pueden surgir incluso aunque se adquiera un filtro de buena calidad, pero en la mayoría de los casos, se compra un filtro barato. En consecuencia, estamos añadiendo un trozo de cristal a una óptica desarrollada en laboratorio para obtener el máximo rendimiento.

Otros filtros

No obstante, existen filtros que sí conviene incorporar al nuestro equipo porque consigue efectos más difíciles de alcanzar en post producción.

Los filtros pueden enroscarse directamente sobre el objetivo o bien colocarse en un accesorio portafiltros. La segunda opción facilita el uso de los mismos filtros con distintos diámetros de objetivo y resulta, por tanto, muy útil cuando tenemos varios objetivos y no queremos comprar un filtro para cada uno de ellos.

Filtro polarizador

Elimina los reflejos de superficies no metálicas tales como el agua o cristal. También incrementa el contraste y la saturación de color, especialmente la gama de verdes y azules. Puede cambiar algunos colores pero no tiene color en sí mismo.

Filtro polarizador. © Hama

Como su nombre sugiere, funciona controlando la luz polarizada. La luz del sol no está polarizada: las ondas luminosas tienen diferentes ángulos respecto al eje (dirección) de la luz. Sin embargo, si esa luz se refleja en una superficie no metálica, las ondas se ordenan y toman todas el mismo ángulo respecto al eje. Por esta razón, este filtro oscurece los tonos azules del cielo, aumentando el contraste de las nubes.

La luz reflejada en flores y hojas está polarizada, por lo que con el filtro se reduce la cantidad de luz en estas superficies y aumenta la saturación de esos colores. También se pueden utilizar en fotografía en blanco y negro produciendo un efecto más contrastado.

En esta fotografía se superpuso el filtro polarizador en la mitad del fotograma para poder apreciar el efecto: izquierda con filtro, derecha sin filtro. © FG

Los filtros polarizadores se giran para obtener el ángulo apropiado –aquel que permite que pasen los rayos de luz que vibran en ángulo paralelo al plano del filtro– y que bloqueé la luz reflejada por superficies reflectantes. Dependiendo de este giro, se bloqueará mayor o menor cantidad de luz polarizada. Para obtener un efecto máximo debemos orientar la cámara en un ángulo de 90º respecto a los rayos del sol.

Filtros de densidad neutra

Se utilizan para reducir la cantidad de luz que llega al sensor sin que afecte a la calidad cromática de las imágenes. Están fabricados con vidrio óptico gris neutro de alta calidad que consigue filtrar todo el espectro visible. Cuanto más oscuro es el gris mayor el efecto conseguido. Los diferentes fabricantes indican este valor de formas diferentes: reducción de intensidad y reducción de diafragma (f-stops).

Filtro de densidad neutra montado sobre un portafiltros. © FG

Se utilizan tanto para trabajar con diafragmas muy abiertos como con tiempos de exposición muy prolongados –larga exposición diurna– en condiciones de luz natural intensa.

Existen también filtros de densidad neutra variable formados por dos filtros polarizadores superpuestos. Al girarse, tal y como hemos explicado, pueden llegar a hacer desaparecer la luz por completo. Estos filtros tienen el inconveniente de que la polarización afecta al color por lo que los resultados no son neutros.

Además podemos encontrar filtros de densidad neutra graduados que sirven para oscurecer una parte de la fotografía –como cielos muy luminosos– sin afectar a la parte de la imagen que recibe menos luz.

Los filtros de densidad neutra nos permiten utilizar largos tiempos de exposición aunque realicemos la foto a plena luz del día. Fotografía tomada a las 12 del mediodía con Canon EOS 5D Mark III y Canon EF 24-70 mm f/2,8 L USM a 70 mm. 20 s – f/22 – ISO 50 y tres filtros de densidad neutra superpuestos. © FG

El parasol

Se trata de un accesorio fabricado en goma, plástico o metal que se sitúa en la parte frontal del objetivo. Lo protege, no sólo del sol como su nombre indica, sino también de gotas de agua, copos de nieve y otras salpicaduras e incluso golpes.

Muchos objetivos, sobre todo de gama media y alta, incluyen el parasol de serie. En algunos, incluso, el parasol forma parte de la propia estructura del objetivo. Si no viene incluido y decidimos comprar uno, hay que tener en cuenta los ángulos de visión del objetivo en que se va a usar.

En algunos angulares extremos como este Samyang 14 mm f/2,8 el parasol forma parte del propio objetivo, dada la importancia que tiene esta protección. ©FG

Cuando los rayos del sol o de cualquier otra fuente luminosa inciden lateralmente sobre nuestro objetivo, pueden producir efectos de refracción indeseados en nuestro sistema de lentes. La iluminación lateral, siempre ha sido peligrosa. Incluso las paredes del objetivo, aunque barnizadas de negro, a veces no consiguen eliminar de forma total esa luz perjudicial. Por eso resulta muy conveniente la utilización del parasol.

Los hay de varios tipos en función de las características del objetivo, pero básicamente se dividen en tubulares y de pétalos. Estos últimos más orientados a objetivos de longitud focal variable para que la forma del parasol no interfiera en la imagen en la posición angular.

Recuerda que el parasol no es un adorno: úsalo correctamente.

Etiquetas