Psicología del color: rojo

Psicología del color: rojo
2 de junio de 2022 Comentarios desactivados en Psicología del color: rojo Escuela on line escribeafer
Psicología del color: rojo

Iniciamos con este una serie de artículos en los que explicaremos algunos aspectos de la psicología del color para comprobar de qué manera influyen en el espectador. Empezamos hablando del rojo.

Está más que demostrado que los colores influyen emocionalmente en el espíritu humano. Los estímulos producidos varían dependiendo de cada color, su intensidad y sus combinaciones. Aunque no seamos conscientes de ello, reaccionamos al color de manera instantánea y nuestras decisiones están influenciadas por el color de los sujetos.

Cada color individual lleva asociado ideas y emociones que difieren según la cultura; en cada lugar los colores pueden expresar sentimientos opuestos. Por ejemplo, en Japón el color blanco simboliza la muerte, mientras que en occidente, ésta se representa con el negro.

Las sensaciones que producen los colores dependen, por tanto, de factores culturales, ambientales y, muchas veces, de los prejuicios del usuario. Además hay que tener en cuenta que no todas las personas ven los colores de la misma forma. Incluso los colores se perciben de forma diferente con el ojo derecho que con el izquierdo.

El rojo está asociado, entre otros, a pasión, fuerza, fuego, amor, sexo, emoción…

El Rojo

Se trata de un color cálido asociado al sol. Por ese motivo podemos sentirnos más acalorados en un ambiente pintado de rojo.

Se trata del color más sensual de todo el círculo cromático y tiene más asociaciones que cualquier otro: pasión, fuerza, fuego, amor, sexo, emoción, velocidad, arrogancia, ambición, liderazgo, masculinidad, poder, sangre, guerra, ira, revolución, radicalismo, izquierda política, agresión, verano, otoño…

Resulta exultante y agresivo, estimulante y emocionante. La cantidad de rojo está directamente relacionada con el nivel de energía que se percibe. Aumenta el entusiasmo, la energía, alienta a la acción y la confianza.

Con frecuencia, la naturaleza usa el rojo para advertir del peligro. © FG

Se ha demostrado que puede provocar efectos físicos como aumentar el ritmo de la respiración y la presión arterial. Es el color de la sangre por ello está ligado al principio de la vida.

También sugiere alarma, peligro, violencia, ira y enfado. Muchos animales y plantas usan el rojo para indicar su peligrosidad. Por ese motivo, el ser humano lo utiliza en todo tipo de indicaciones de prohibición y peligro. Se trata de un color controvertido porque puede resultar atractivo y seductor –labios pintados– o desencadenar asco –sangre–.

En una composición se usa para llamar la atención, incitar una acción o marcar los elementos más importantes, pero en exceso cansa la vista.

El rojo llama la atención en cualquier composición. ©FG

Existen más células especializadas en trabajar con las longitudes de onda correspondientes al rojo que a ningún otro color. Por eso, cuando el entorno en que nos encontramos nos envía demasiado rojo se produce una saturación de información en el cerebro que origina una sensación de irritación.

Por ese motivo hay que tener mucho cuidado cuando el rojo aparece dentro de una composición de manera involuntaria porque la vista se dirigirá inmediatamente hacia ese punto.

Podemos combinar el rojo con grises o con los colores de su triada. Con su complementario, el verde, contrasta bien pero juntos no crean un efecto visual adecuado.

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