El triángulo

El triángulo
3 de febrero de 2022 Comentarios desactivados en El triángulo Escuela on line escribeafer

Cuando los puntos y las líneas se asocian entre sí, construyen formas que guían el recorrido de la mirada. Una sucesión de puntos forma una línea y una asociación de líneas construirá formas. Hoy hablaremos de la más importante de todas: el triángulo.

Se trata de la forma más fácil de construir: con tres puntos no alineados creamos un triángulo mediante líneas implícitas. Aparecen con frecuencia por efecto de las perspectiva sirviendo para dirigir la mirada y ofrecer sensación de profundidad y distancia.

También se forman por la convergencia de perspectiva vertical –fotografiando un gran edificio desde abajo–. Cuando sólo existen dos lados de un triángulo, el tercero surge mediante implicación.
Transmiten más dinamismo, velocidad y dirección que el resto de líneas porque provoca inestabilidad y tensión no resuelta.

La perspectiva ayuda a generar triángulos que aportan dimensión a la escena. © FG

Triángulos estables o invertidos

Sus propiedades expresivas están relacionadas con las estructuras que los componen, es decir, las líneas diagonales. Al no necesitar alinearse con las líneas del marco permiten una variedad de inclinaciones compleja, mostrando su máxima expresión con diagonales de 45º.

Las propiedades de los elementos simples –puntos y líneas– ayudan a comprender las propiedades de los elementos compuestos –formas–. Si pensamos en el triángulo como estructura global, su estabilidad o tensión visual dependerá de la ubicación de sus vértices: no funciona igual colocar la base del mismo en la base de nuestra imagen que en la zona superior.

Los triángulos implícitos sirven para ordenar los elementos dentro de la imagen. Resultan muy útiles tanto en bodegones como en reportajes donde la realidad aparece, a simple vista, muy desordenada.

Los bordes del rectángulo sirven para completar los triángulos. © FG

El triángulo estable tiene dos de sus vértices cerca de la base del encuadre, quedando el tercero en la zona superior con función de fuga. La sensación de estabilidad se deriva de la asociación con la pirámide. Esta técnica resulta útil para distribuir elementos en los que las diagonales rompan con el peso inicial planteado. Las composiciones con personas son muy adecuadas para formar triángulos estables. Encontramos esta forma, además, en imágenes tomadas con angular desde un punto de vista ligeramente contrapicado.

En el triángulo invertido la base queda en la zona superior de la imagen y el vértice hacia abajo. Aquí se pierde estabilidad y se gana agresividad, movimiento y tensión visual. Podemos conseguirlo en bodegones o en tomas en picado.

El triángulo invertido genera más dinamismo por su inestabilidad. © FG
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